¿Qué es la fobia social?
Ponerse nervioso al relacionarse con otras personas o
cuando uno anticipa que va a tener que hacer algo delante
de otros es algo muy común. La mayoría de
las personas ante situaciones importantes como una presentación
oral en público, una entrevista de trabajo, o una
primera cita, es posible que experimenten síntomas
físicos de ansiedad como rubor, palpitaciones, temblores
o sudoración; que tengan pensamientos y dudas acerca
de su actuación o de cómo la verán
y será vista por los demás; y en algunos
momentos, deseen acabar cuanto antes. Aunque la ansiedad
social y la ansiedad ante la evaluación por parte
de otros, son muy comunes, la experiencia de la persona
con fobia social es mucho más grave, perturbadora
e incapacitante.
Actualmente, la fobia social se define como un miedo intenso
(y, a veces, evitación) a situaciones en las que
la persona teme actuar de modo embarazoso, ridículo
o humillante delante de otros, o a que estos noten sus
síntomas de ansiedad. Estas situaciones sociales
varían de persona a persona, pero son frecuentes
los miedos a iniciar y mantener conversaciones con otras,
acudir a fiestas, hablar con personas de autoridad, participar
en reuniones o clases, hablar, escribir, comer o beber
en público, etc. Cuando se encuentra en alguna situación
de este tipo, la persona con fobia social teme y cree que
los demás notarán su nerviosismo y su ansiedad
y la tacharán de débil, insegura, rara o
tonta. De hecho, puede que evite hablar en público
por miedo a "quedarme en blanco", que no quiera
comer o beber delante de otros para que no vean "cómo
me tiemblan las manos", o se niegue a ser presentada
en una reunión porque "me pondré como
un tomate". Los síntomas de ansiedad pueden
ser varios, como palpitaciones, sudoración, molestias
en el estómago, temblor, tensión muscular,
rubor, sequedad de boca, bloqueo mental, etc., y la intensidad
de los mismos hace que la persona tema que los demás
también se den cuenta de lo nerviosa que está y
de lo mal que lo está pasando lo que, a su vez,
es motivo de preocupación y mayor malestar.
Aparte del malestar que experimenta la persona, en muchas
ocasiones el miedo y/o la evitación afectan de manera
importante a una o varias áreas de su vida: puede
que rechace con frecuencia invitaciones a ir a sitios por
miedo a no saber qué decir o que se quede apartada
en un rincón porque cree que va a hacer el ridículo;
que rehúse una promoción en el trabajo porque
supone tratar con el público o dar charlas con cierta
frecuencia; quizá obtenga peores calificaciones
porque evita presentar trabajos en clase o porque se siente
incapaz de presentarse a exámenes orales, etc.
Diversos estudios señalan que entre un 3 y un 13
% de la población tiene un problema de fobia social,
aunque es probable que estas cifras sean más elevadas
ya que no es algo por lo que las personas acuden a la consulta
de un psicólogo. Muchas personas creen que "son
así" y que no hay nada que puedan hacer además
de resignarse a vivir con este problema y adaptarse a las
limitaciones que supone. Esto no es cierto: existen programas
de tratamiento eficaces para ayudar a las personas con
fobia social a superar este problema.
Puede ser que estés leyendo estas líneas
porque te identificas con las descripciones que se han
ofrecido del problema. Las preguntas del cuestionario sondean
la presencia de algunos de sus aspectos característicos,
teniendo en cuenta que no sustituyen al proceso de evaluación
que se lleva a cabo para establecer un diagnóstico
clínico, pero suponen un primer acercamiento y una
exploración preliminar del mismo.
Si, además sientes un malestar importante o alguna
de las áreas de tu vida (ocio, laboral, académica,
familiar, etc.) se ha visto perjudicada por este tema,
es posible que el problema te esté afectando. Pero,
recuerda: esto es sólo una aproximación al
proceso de evaluación necesario antes de aplicar
cualquier tratamiento. Si crees que presentas este problema,
acude a un profesional que te asesorará para que
puedas decidir si quieres recibir tratamiento.