¿Qué
son los ataques de ira?
El enfado es una emoción normal en todos los seres
humanos. Las personas se sienten enfadadas cuando perciben
que han sido objeto de un desaire o trato injusto, cuando
otros han invadido su terreno personal, cuando se les impide
o dificulta la consecución de sus objetivos, cuando
se les lleva la contraria, etc. En definitiva, el enfado
aparece cuando la persona se siente provocada por algo
que percibe como una ofensa humillante para sí,
los suyos, o terceras personas. No obstante, si la persona
se enfada con cierta facilidad y/o frecuencia, podría
ser vulnerable a tener explosiones de ira.
En
una explosión de ira la persona reacciona ante la
injusticia u ofensa percibidas de forma repentina y violenta.
Esta violencia puede manifestarse gritando, insultando,
arrojando objetos, golpeando cosas, e incluso, agrediendo
físicamente a las personas implicadas. Aunque las
personas pueden enfurecerse contra objetos inanimados,
situaciones frustrantes, o personas anónimas o con
las que se tiene una relación casual, lo más
frecuente es que se enfurezcan con las personas más
cercanas y con las que más se relacionan, esto es,
cónyuges, padres, hijos, compañeros de trabajo
o amigos.
Son muy numerosas las consecuencias nocivas de las explosiones
de ira. Uno de los costes más frecuentes es el daño
que causa a las relaciones personales, y precisamente a
las relaciones que tienen más valor para la persona
como son la familia y los amigos. Además, la ira
puede afectar a la vida laboral, no sólo en cuanto
que afecta a las relaciones personales con los compañeros,
jefes, clientes o empleados, sino también porque
puede bloquear a la persona y limitar su capacidad para
tomar decisiones o realizar un buen trabajo. Por último, "la
ira fomenta la ira" y puede provocar una respuesta agresiva
por parte de los demás, lo cual, puede agravar en
gran medida la situación. Por otro lado, la persona
puede llegar a perder el control, o ocasionar un accidente
(al enfurece con un conductor que acaba de adelantarle
a gran velocidad y emprende una carrera alocada para "darle
una lección"), o sobrellevar problemas con
las autoridades y/o de tipo legal (por ejemplo, en el caso
de agresiones físicas).
Puede ser que estés leyendo estas líneas
porque te identificas con las descripciones que se han
ofrecido del problema. Las preguntas del cuestionario sondean
la presencia de algunos de sus aspectos característicos,
teniendo en cuenta que no sustituyen al proceso de evaluación
que se lleva a cabo para establecer un diagnóstico
clínico, pero suponen un primer acercamiento y una
exploración preliminar del mismo.
Si, además sientes un malestar importante o alguna
de las áreas de tu vida (ocio, laboral, académica,
familiar, etc.) se ha visto perjudicada por este tema,
es posible que el problema te esté afectando. Pero,
recuerda: esto es sólo una aproximación al
proceso de evaluación necesario antes de aplicar
cualquier tratamiento. Si crees que presentas este problema,
acude a un profesional que te asesorará para que
puedas decidir si quieres recibir tratamiento.